23 marzo 2007

ENTRE EL PESTIÑO Y LA TORRIJA


Tarde de primavera,
del 2007 la primera.
Luces de Cuaresma
con un sol que ciega.

Tarde de primavera,
que en mi casa es más certera,
y en mi cocina casera
yo de pinche y mi madre de cocinera.

Tarde de primavera,
pan, huevo y vino de solera,
harina y miel de flores y abeja
para los dulces de mi tierra.

Tarde de primavera.
La Jiménez vuestra costalera,
¡poquito a poco esa espumadera!
y más fuego por la trasera.

Tarde de primavera.
¡Que ni una sola se pierda!
Porque ni Ochoa ni Campana pastelera
a las de mi progenitora superan.

Tarde de primavera
y en mi radio sonando Macarena.
Que Santizo os encienda las velas
y Lanzafame os predique la novena.

Tarde de primavera.
Ante tu imagen morena
no hay quien pueda,
y el que más y el que menos se desespera.

Tarde de primavera.
A tu estampa señera
una marcha te haría Pepin Tejera
y yo unos versos con la guasa de Carlos Herrera

Tarde de primavera.
¡Ay quién te tuviera!
Y encontrar en tu sabor gracia plena,
que tu deleite es mi divina enfermera.

Tarde de primavera
ya veo que se aleja,
mientras las pongo en su bandeja
coronadas por una rama de canela.

Tarde de primavera
¡Quédate a mi vera!
Para ayudarme con esta pena
que me ahoga y no me deja.

Tarde de primavera.
Tú eres quien me consuela
y a la pregunta hallo respuesta:
torrija y pestiño me las jalo entera.

Tarde de primavera
traigo a esta mi esfera
para preguntar a mi clientela
si entre pestiño y torrija se quedan.


Fotos y texto: Alberto Ramírez

20 marzo 2007

EN JEREZ TE HE ENCONTRADO


Flores voy buscando
y flores traigo en la mano
para una mujer
que en Jerez he encontrado.
ni Mª José, ni la Faraona
ni la Carmelita Santos,
que ella el nombre
lleva del discípulo amado.

Se puede sentir
en la imagen que he tomado
que hasta el pulso
sentí quebrado
al ver su nombre
sobre la cerámica rotulado.

Ella es la patrona
de Martas y Nachos,
de Milans del Boch
y de Toro Bravo,
y de Alvaritos y Rosauros
con rostro por canis golpeado.

Del Zara al Mango
y del Massimo Dutti al Caballo
a voces van clamando
¡que la hagan santa!
a esta beata de conventos y claustros.

A ella se encomiendan todos,
pijas y pijos a caudalados,
con flequillos, patillas
y rayas de medio lado.
Lo juran por Snopy y Mafalda,
porque su movil tenga saldo,
por los Levis y el Tomy
que a papá han sacado,
que seguiran a ella rogando
más no con el mazo dando.

No sé si tuvo martirio
esta bendita de suelo jerezano,
quizás fashion victim,
quizás mordida por el lagarto
que le da un apellido acabado.

A compás van cantando
letras de coro parroquiano,
¡Ay madre! Que suerte
tiene este rincón gaditano
de contar con la patrona
de todos estos muchachos,
que con los cuellos en alto
“o seas” al cielo van alzando.
Foto y texto: Alberto Ramírez

PEREGRINANDO CON ROCIANA. LOS PERSONAJES

Una pará en el camino. De izquierda a derecha: el tractorísta y alergico a los equinos, la anfitriona, el invitado sevillano, el primo de la anfitriona, la Criticona y dj Serrano.







La mujer que susurraba a los caballos











La dueña de la Sofi. Guasona y no he vísto más colores que en su pijama rociero.









El pueblo de Rociana llena la ermita en la Misa del domingo 11 de marzo. No entiendo cómo se puede ir al Rocío y no ver a la Virgen.








El Simpecao de la Hermandad de Rociana saliendo de la ermita.











El simpecao antiguo de la Hermandad de Rociana en su casa de hermandad.











La foto para la portada del disco. Nuevamente, la Criticona, Morís y la Crujía.





Los peregrinos en el camino de vuelta. Ojo!! la carriola va tirada por un tractor.





Fotografías: Alberto Ramírez

19 marzo 2007

06 marzo 2007

EN UN HUERTO SEVILLANO


Fotografías: Alberto Ramírez. Besapiés Señor de la Oración. Monte-Sión 2007

27 febrero 2007

VIA-CRUCIS DE SEVILLA

El primer pregón de la Semana Santa. Así es como ha denominado el Señor Cardenal el Via-Crucis de las Hermandades de Sevilla, celbrado ayer en la Santa Iglesia Catedral.


La imágen escogida, de forma acertadísima, para presidir este acto piadoso ha sido la de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro, de la Hermandad del Valle. Sobre las 20.30 horas hacía entrada la Cruz de Guía en el Templo Metropolitano, escoltada por dos servidores. Las naves góticas acogieron al Señor con una luz tenue, casi a oscuras y en silencio, sólo roto por el "Christus Factus est" de los niños cantores y la música de capilla. El ejercicio del Via-Crucis se realizó con total solemnidad, imprimiendo la Hermandad su sello en todos los detalles.


El Señor con la Cruz al Hombro se presentaba en unas andas portentosas con cuatro guardabrisones en las esquinas y los dos faroles pequeños de su paso flanqueando la zancada del Nazareno. Los cirios portados por los hermanos, como los que iluminaban la Imágen en color tiniebla, llevando estos últimos los escudos del Consejo de Hermandades y Cofradias y de la Hermandad del Amor. Los hermanos que portando esa luz tiniebla se dispusieron en dos tramos, señalados por el guión de la Santa Espina y el estandarte de la corporación. Tras él, el cuerpo de acólitos con cuatro turiferarios que desprendian el peculiar incienso que embriagaba y hacía más espesa la estampa. Ya en las andas el Señor, de autor desconocido, lucía la túnica que trazó Antonio del Canto Torralba y que ejecutó en 1881 Teresa, en terciopelo de Lyon morado y bordada en oro, simbolizando la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucrísto. La cruz iba portada en la trasera por dos angelotes. Cerrando la comitiva, otro grupo de acólitos con cera tiniebla. Una vez fuera de la Catedral el cortejo aceleró el paso, pasando por Francos, Álvarez Quintero, El Salvador, Cuna y Laraña, realizando la entrada en la Anunciación sobre las 23.30 horas, cumpliendo así escrupulosamente el horario fijado.







Fotografías: Alberto Ramírez

26 febrero 2007

EL CIELO DE SEVILLA


Fotografía: Alberto Ramírez

21 febrero 2007

“SON VISPERAS... QUEDÉMONOS AQUÍ”

Quedémonos con las vísperas, con ese temblor de espera, con ese desperezo de capullo que ya no es yema y que ni aún es rosa. Quedémonos entre dos luces de aguardo, de una especie de impaciente lubrican , en las veras de la aurora. Estos días que ahora vivimos, tiene ese sabor de andén, en que ya sentimos el ruido de la máquina del tren, desde el que ya oímos su lejano pitido. ¡ Qué hay más grande que una espera, cuando se sabe que esa espera desembocará en la dicha plena! Nada.



Quedémonos aquí, cuando Sevilla, la Jerusalén del mundo, es la única que conoce el secreto de los Evangelios escritos para manueses callejeros, que se repartieron por los días de la ciudad. Ahora la caricia no tiene manos ni paisaje para desarrollarse, son vísperas.


Quedémonos aquí cuando la ciudad se llena las manos de flores, de velas, de detalles de última hora. Cuando vemos pasar a Sevilla en el trajín de las vísperas de la Pasión. Nada, por más grande que sea la dicha vivida, nos lo iguala. Mirémonos, pensemos en nosotros, sin salir más allá de nuestra unicidad. ¿Cómo estamos viviendo todos estos días? Como un niño aguarda un día señalado de primera comunión, como un novillero apura las horas en el hotel, como un jardín pasa hojas de noche a la espera de cubrirse una mañana entero, a la luz de un sol, que aunque sabe que vendrá nunca sabe exactamente cuando.


Quedémonos aquí, cuando la saeta es todavía un pájaro volantón, viento sin cuerpo, ala acostumbrándose al aire, notas sin completar, grito haciéndose.

Quedémonos aquí, cuando los romanos no saben todavía que galas ponerse para esa semana en la que serán la única tropa a la que aplaudan quienes somos sus morales enemigos. Quedémonos aquí, cuando los sayones aún no saben abofetear, flagelar, señalar, mofarse de un muchacho nacido en Belén, ante el que los siglos siguen santiguándose.

Quedémo
nos aquí, cuando ninguno de los doce sabe que esa cena será la última, cuando nadie, salvo Él, sabe que la pernocta en el Getsemaní acabará rota de silencio cuando Judas por treinta monedas venda al hijo del Hombre. Quedémonos aquí, cuando las dolorosas no saben que manto ponerse para ir a llorar al llanto absoluto, que toca echarse por encima para cruzar una madrugá de frío, de luto, ¿con qué corona ceñir una frente ya marchita por la pena?

Quedémonos aquí, cuando Longinos no sabe todavía que la punta de
su lanza va a ser cáliz goteante cuando salga del costado de Jesús. Quedémonos aquí, cuando el Nazareno no sabe que va a tropezar tres veces en la calle de la Amargura. Cuando Simón de Cirene no sabe que se encontrará un hombre que no puede con la cruz y tendrá que ayudarle.

Quedémonos aquí, Sevilla haciéndose, porque es así como se asiste al divino espectáculo del Génesis con una sola frase de Dios: hágase la Semana Santa de Sevilla.

Texto: Antonio García Barbeito

Fotografías: Roberto Villarrica y Alberto Ramírez

20 febrero 2007

TRAJANO EN ITÁLICA


Fotografía: Alberto Ramírez