Aún vemos en balcones y ventanas los “papas Noé” cargados con unos sacos que Dios sabrá que han dejado en esos hogares. Todavía no hemos digerido el roscón de Reyes, y hay quien no ha encontrado el haba que simboliza que le toca pagarlo. A muchos, los Reyes les han traído costales fashion, dvds cofrades y discos de marchas procesionales, que seguro ya están hartos de sonar. Y es que el calendario es el que manda, y la Semana Santa es la que marca las grandes festividades de nuestro almanaque. De ella depende el Carnaval, la Feria de Abril, el Rocío, y el Corpus, que este año caen en meses poco usuales.Hace menos de una semana que recibí en mi buzón el boletín de Monte-Sión. Un par de días que el Señor de la Oración, como en una foto de Roberto Villarrica, se cruzaba en su traslado a San Martín con la colgadura que muestra al Niño Jesús recién nacido que parece sacado de alguna cómoda de nuestras abuelas. El mismo viernes de vuelta a casa me cruzaba con el ensayo de la hermandad del Polígono, con la “pelua” que estaba cayendo. Y el martes comienza el Quinario del Señor de la Sagrada Oración en el Huerto. Incluso, me cuenta mi hermano, que el Señor de la Sagrada Entrada realizará el traslado a la Real e Insigne Iglesia Colegial del Divino Salvador en un paso con costaleros, y en el día de todos los andaluces.
El reloj parece adelantarse. Parece que su minutero y sus agujas son de factura cofrade, para suerte de todos nosotros. Estamos en las vísperas de la víspera, aunque sea en el mes de enero.