Otra Semana Santa. Siempre igual y siempre distinta. La mísma pero diferente. Porque hay una Semana Santa en cada uno de nosotros. La recordaremos hasta llegar a olvidarla. Recuerdos en los que nos miraremos y a los que acudiremos hasta que empecemos a sentir que de nuevo está aquí.
Un Semana Santa temprana, rara, llena, vacía, irrepetible e inolvidable. Semana Santa de frío y abrazos de pura lana. De un Puente de Triana desangelado y un barrio que pregrina con el estreno por cruz de guía. Semana de reencuentros, de regocijo incansable con el triángulo excelso de buenas cofradías. Vera+Cruz, Penas y Museo. Toda la noche en los ojos de la Virgen de las Aguas. Días de pétalos de plausos y vítores con una despedida. La madrugada te sorprende solo, escapado, abstraido de la bulla en la espesura frondosa y oscura del parque. Miercoles de encierro obligado, de calles vacias de vida e iglesias atestadas de lágrimas. Jueves Santo de desconsuelo y desesperanza. De Rosario, porque dos años eran un mundo sin Tí. Semana Santa de viernes seco, de Cachorro por el puente, elegancia por la Calle Rodo y romanticísmo que regresa a la Magdalena. Semana que acaba con alcanzar una puerta por la que la Soledad ya se quedó sola, con el único deseo en las manos que la tocan de volver a vivirla.
Fotografías: Alberto Ramírez. Andrés Roche. Raúl Ramírez
Montaje: Alberto Ramírez
Música: BSO La Lísta de Shindler (John Williams)