
Una llamada del
León me pone al día. “Acabo de entrar en Internet y mira con lo que me he encontrado”. El capataz general de Monte-Sión es destituido de su cargo por igualar y dejar que ensayasen en la noche del sábado a dos mujeres, que no sé ni quienes son ni si son hermanas. Todos los medios de la red lo recogían en primera página,
Pasión en Sevilla,
Arte Sacro, y hasta El Llamador comenzaba y finalizaba su programa semanal de radio con la noticia. La
web de la hermandad también informaba de lo ocurrido, aunque creo que de manera muy escueta, que puede llevar a suposiciones y posturas equivocadas.
En El Llamador contactan telefónicamente con el Hermano Mayor, Rafael Buzón, quien afirma la información de la destitución del capataz en la tarde del domingo, en el transcurso de un Cabildo Extraordinario de Oficiales. Las razones que da no son las del hecho de que dos mujeres ensayen como costaleras, sino que por lo extraordinario de la situación no se haya tenido en cuenta ni se haya informado a la Junta de Gobierno. Muy pronto Buzón dice no tener nada en contra de las mujeres y que no se trata de una actuación machista, argumentando que una mujer es miembro de la actual Junta de Gobierno. Creo que esto es lo mismo que decir “yo no soy machista porque la que friega en mi casa es mi señora”. No ha estado muy acertado el Hermano Mayor en esa comparación, máxime cuando es esa mujer de su Junta de Gobierno, la Diputada de Caridad, uno de los miembros que más trabaja, mientras otros, varones todos, sólo se dedican a presidir procesiones con poses almidonadas.
Por otro lado, parece que se sabía de la llegada a la igualá del paso de la Virgen del Rosario de estas dos señoritas. Lo digo porque, también, en el programa que comanda Fco. Javier López de Paz se contacta con el director de el periódico El Cabildo, Oscar Gómez, comentando precisamente este acontecimiento, en relación a unas fotografías de las costaleras bajo las trabajaderas que podrían salir en la portada del periódico cofrade. Comenta Oscar Gómez que no se opusieron a las fotos, aunque sí mostraron su deseo de preservar la intimidad y el respeto. Y digo yo, ¿cómo acuden los fotógrafos a un ensayo de costaleros, siendo esta una actividad normal en nuestras cofradías? ¿Sabían de la existencia de estas dos mujeres y de su deseo de formar parte de la cuadrilla de Monte-Sión? ¿Quién llamó a los fotógrafos? ¿Hay exclusiva de por medio? ¿Sabía José García Monje lo que se le presentaba? ¿Y si es así por qué no lo comunicó a la Junta de Gobierno? Si no me equivoco, todos los costaleros y aspirantes deben rellenar una solicitud para la salida, que vendría a ser como una renovación anual para ellos y una lista que controla el Secretario de la Hermandad.
Cuanto más lo pienso más raro me parece. Es más, yo creo que la destitución es más un cúmulo de atribuciones que ha tomado el capataz de motu propio, como la realización de una rampa de salida (al estilo de la de San Cruz) y el encargo de una parihuela de hierro para el paso de palio, proyectos que no figuran en presupuestos presentados a los hermanos ni pasan por la decisión de la Junta de Gobierno, y que al final tienen que afrontar la gente del costal a través de la venta de calendarios a 5 € la unidad.
¿Quién ha herrado mal en esta situación? Por un lado la Junta de Gobierno toma una decisión por un acontecimiento “extraordinario”, el ensayo de dos mujeres costaleras, cuando en la hermandad ya salen hermanas de nazareno y de acólito, y cuando en sus Reglas figura que “las mujeres, en su acogida y admisión como hermanas, se regirá por idéntico proceso al establecido para los hermanos. Participarán de la gracias y privilegios espirituales de la Hermandad en iguales condiciones teniendo idénticos derechos y obligaciones que estos” (Regla nº16 ). Por otro lado, el capataz suma a su lista de autodeterminaciones el admitir a dos mujeres como costaleras sin contar con la decisión de la Junta de Gobierno, máxime cuando en la Regla nº 13 de las Ordenanzas para la Estación de Penitencia se expresa que “podrán formar en la Cofradía como costaleros aquellos hermanos que tengan dieciocho años cumplidos, se encuentren en adecuadas condiciones físicas, y que, a propuesta del capataz de paso, sean autorizados por la Junta de Gobierno”. Y por último se encuentran las protagonistas de lo acontecido, dos mujeres con el deseo de ser costaleros y que, si son hermanas, han debido presentar una solicitud ante la Secretaría de la Hermandad. Y aún me queda el tema de las fotos, que a mi, personalmente, me huele, y no precisamente al incienso de El Silencio.
Quizás el problema se hubiera evitado de contar con unas ordenanzas del cuerpo de costaleros, como llevaba en su programa unas de las candidaturas en las pasadas elecciones. Aunque lo más lógico es que el capataz hubiese obrado con más responsabilidad y con miras a lo que supondría su decisión.
Vuelve a sobrevolar “Montegrescas” por la Plaza de los Carros, y en pleno Quinario del Señor de la Oración. Dice el Hermano Mayor que le han llovido ya las ofertas, como si de jugadores brasileños se trataran (así me lo comentaba el León). Pero me da que uno de los capataces o el capataz que se ponga al frente de la Cofradía va a salir de la nómina de hermanos, y quién sabe si de la misma Junta de Gobierno.
Y a todo esto, el Word no me acepta, con su zigzagueante subrayado en rojo, la palabra “costaleras”.