¿Recordáis la cara de la Virgen de la Hiniesta? No encontraremos palabras para poder encerrar la emoción que a todos producía la visión de aquel rostro que, perdido hoy en la eternidad de la muerte, nos deja en temblor de nuestro recuerdo dos lágrimas que surcan una mejilla de cristal, radiada por la sombra de las largas, negras pestañas. ¡La Virgen de la Hiniesta! Si cada advocación de Virgen sevillana es un acierto de humanidad divinizada, la Virgen de la Hiniesta era precisamente eso: la Virgen Sevillana sin advocación humana. Era eso solamente: la Virgen. Puede haber la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, con su rostro macerado por el dolor y llagas en sus órbitas acardenaladas; existe la Virgen de los Dolores, con un hermoso gesto de resignación en su semblanate; la Amargura traspasada por las espadas del llanto; la Piedad, con la mayor expresión mística en rasgo de mujer, y tantas y tantas otras advocaciones de Vírgenes sevillanas... Pero hacía falta la Virgen que, aparte de todas las advocaciones, o mejor dicho, compendiando todas las advocaciones, fuese la expresión real - y aquí lo real tiene que ser lo más poético - de la Virgen. Y esta era la Virgen de la Hiniesta. Era eso: una muchachita del barrio de San Julián que no sabía si reía o lloraba. Llena de gracia era su cara donde la carne de la mejilla se hacía cristal de lágrimas y donde los labios ponían sobre el dolor, la iniciación de un gesto inexplicable que si en la Virgen de la Macarena puede parecer sonrisa, en los de la Hiniesta parecía querer hablar palabras de consuelo. ¿Y su salida a la plaza de pueblo grande que era la plaza de San Julián? Que nos perdonen los buenos sevillanos que lean esta página hoy. Más grande que el dolor de recordar todo esto, ha sido el que a nosotros deparó el destino, al ver en el fuego a la Virgen de la Hiniesta. Obligaciones periodísticas nos obligaron a presenciar el desastre de aquella madrugada desoladora. De nuestro corazón, de nuestra memoria de sevillano creyente, no caerá nunca el recuerdo de aquella hoguera enorme, de aquel macizo de llamas, humos, , maderas rojas en el que las vigas de la rechumbre formaban un inmenso varillaje de abanico de fuego contra el cielo lleno del resplandor de la tragedia. Nosotros estuvimos allí junto al siniestro, y vímos como en el fondo de su capilla, adonde no se podía llegar porque un bosque de fuego lo impedía, la Virgen de la Hiniesta sucumbía, abrasada, lamida por un haz de llamas, entre chispas, humo y cascotes del techo, que caían como bólidos iracundos. No se podía hacer nada. La Virgen de la Hiniesta se consumió en el incendio como una rosa caida en el cráter de un volcán.
La Semana Santa en Sevilla no morirá nunca mientras haya sevillanos. Es una fiesta que invade todos los recintos del corazón de la ciudad. Todo volverá a su cauce, y veremos nuevamente a Dios y a la Virgen por nuestras calles. Saldrán todas las Vírgenes de Sevilla. Pero la de la Hiniesta, aquella que estaba en el barrio de San Julián, aquella Virgen tan blanquita, tan casera, que parecía que nos iba a hablar de nuestras cosas - de nuestro pan, de nuestra madre, de nuestro cariño - aquella no será más el placer de nuestros ojos. La llevaremos para siempre hundida en la Sevilla del alma de los buenos sevillanos.
La lectura y el paseo se dan la mano en el texto de Romero Murube. Un relato que aún hoy se hace excalofriante, más aún presenciando en plena Avenida de la Constitución la noticia que recogía El Correo de Andalucía con la figura calcinada y sin vida de la Virgen de la Hiniesta. Muchas otras imágenes fueron desterradas al encierro obligado. De las iglesias a los domicilios de los cofrades, del incienso al miedo, de los altares a los cajones. Afortunadamente, y gracias a la acción de estos hombres y mujeres, muchas devociones siguen entre nosotros sin que la ira y la sinrazón rozaran su tez divina. Esto también se llama memoria histórica.
La carta náutica que manejo es tan inabarcable como el mar; está llena de cultura, tradición, fiestas, rarezas y algún que otro siroco. Y cortando el agua en dos una quilla con mucha guasa, con la que escaparemos de la monotonía y la rutina.
"Nacer, vivir, los rostros anhelantes, los gestos ávidos de vida. Lo veo en las calles, en el tiempo detenido. Vivir, crecer expuestos al amor. Expuestos al llanto, a la nostalgia, a la risa y al dolor. Dispuestos para cada instante que amamos la vida. (...)"
ASÍ SOY YO
"Paciente. El siempre paciente. Con aguante de valiente, de torero con muleta que esquiva las embestidas de cuantos le rodeamos. Amigo del silencio. Cobijado en la soledad del sentimiento que calla. Que esconde, que guarda, que protege cual rancio pirata su tesoro. El de la dulce sonrisa, la tierna mirada, el corazón más grande y el de la boca, bocaza"
Any Day (2015)
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Full Movie Any Day Full MovieDownload Any Day HD with duration 100 Min and
broadcast on 2015-03-27 and MPAA rating is 3.
- *Original Title :* Any Day
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Cabalgata de Reyes 2015
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Parece que sí, que todo sigo igual y es que ha pasado todo un año sin que
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Asistencias al taller básico de fotografía y periodismo.
APELLIDO PATERNO
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García
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Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
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