A una sonrisa que me hizo sentir...
No sé que tiene tu risa,
blanca caricia que suena a gloria,
que me pinta la camisa
de coloraos lunares
que tiñen mi historia.
No, no, no, de veras,
que no sé que tiene,
que es como lluvia de primavera
que florece en los balcones,
me riega y me siembra
en el corazón hierbabuena.
Es un remanso de paz
que tiene la tempestad
de un vuelo de gaviotas,
un virus que se contagia
rápidamente a mi boca.
Una luz de magia y energía,
un monumento a la alegría,
lo más puro de tu geografía,
la más inmaculada melodía,
un templo de inocencia,
de arte... de poesía.
No sé que tiene tu risa,
blanca caricia que suena a gloria.

No sé que tiene tu risa
que fiscaliza los malos sueños
que burla y vence a la brisa,
de pueblos blancos de cal,
entrañable... pequeño.
No, no, no, de veras,
que no sé que tiene,
un puñaíto de blancos besos,
música hipnótica y breve
que es mi bandera, mi patria,
mi Dios... mi Universo.
Campanita celestial,
la eterna concavidad
que se dibuja en tu cara
y traes la luna creciente
a iluminar mi mirada.
Una luz de magia y energía,
un monumento a la alegría,
lo más puro de tu geografía,
la más inmaculada melodía,
un templo de inocencia,
de arte... de poesía.
No sé que tiene tu risa,
blanca caricia
que suena a gloria...
Letra: Jesús Bienvenido Saucedo
Extraida del disco "Manuel Lombo"