15 noviembre 2006

SAN ALBERTO MAGNO


Los propios contemporáneos de San Alberto fueron quienes le dieron el título de “Magno”. También solían llamarle “el Doctor Universal” por la amplitud de sus conocimientos.

De origen suabo, pertenecía a la familia Bollstädt. Nació en el castillo de Lauingen, a orillas del Danubio, en 1206. Estudió desde los 16 años en la Universidad de Padua. Allí encontró en 1222, al Beato Jordán de Sajonia, segundo maestro general de la orden de Santo Domingo, quien lo dirigió en la vida religiosa.

Ya en 1228, Alberto enseñaba en Colonia, y en 1229 vistió el hábito de los frailes predicadores. Más tarde fue prefecto de estudios y profesor en Hildesheim, Friburgo de Brisgovia y Estrasburgo. Cuando volvió a Colonia, era ya famoso en toda la provincia alemana.

Alberto pasó en París, entonces centro intelectual de Europa Occidental, algunos años como maestro subordinado, hasta que obtuvo el grado de profesor.

En 1248, los dominicos determinaron abrir una nueva universidad en Colonia y nombraron rector a San Alberto. Desde entonces hasta 1252, tuvo entre sus discípulos a un joven fraile llamado Tomás de Aquino.

Alberto fue una autoridad en física, geografía, astronomía, mineralogía, alquimia y biología, y quien inició el sistema escolástico, que su discípulo Tomás de Aquino había de perfeccionar.

En 1260, el Papa le ordenó obispo de la sede de Regensburgo, donde duró menos de dos años, pues el Papa Urbano IV aceptó su renuncia, permitiéndole regresar a la vida de comunidad en el convento de Würzburg y a enseñar en Colonia.

En 1278, cuando dictaba una clase, le falló súbitamente la memoria y perdió la agudeza de entendimiento. San Alberto había dicho que, de joven, le costaba los estudios y que por eso una noche dispuso fugarse del colegio donde estudiaba. Pero al tratar de huir por una escalera colgada de una pared, cuando llegó a la parte de arriba se encontró con la Virgen, que le dijo: “Alberto, ¿por qué en vez de huir del colegio, no me rezas a mí que soy `Causa de la Sabiduría? Si me tienes fe y confianza, yo te daré una memoria prodigiosa. Y para que sepas que sí fui yo quien te la concedí, cuando te vayas a morir, olvidarás todo lo que sabías”. Aquello sucedió como la Virgen le dijo.

Murió dos años después, a los 74 años, apaciblemente y sin que hubiese padecido antes enfermedad, mientras se hallaba sentado conversando con sus hermanos de Colonia. Era el 15 de noviembre de 1280. Se había mandado a construir su propia tumba, ante la cual todos los días iba a rezar el Oficio de Difuntos.

No fue beatificado hasta 1662. En 1872 y en 1927, los obispos alemanes pidieron a la Santa Sede su canonización, pero al parecer, fracasaron. Finalmente, el 16 de diciembre de 1931, Pío XI, proclamó a Alberto Magno Doctor de la Iglesia lo que equivalía a la canonización e imponía a toda la Iglesia de occidente la obligación de celebrar su fiesta.

San Alberto es el patrono de los estudiantes de ciencias naturales.

4 comentarios:

La Criticona dijo...

ahm, po felicidades

Raúl Ramírez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Raúl Ramírez dijo...

Me sumo a la enorme algarabía y júbilo que inunda Andalucía de Este a Oeste en la onomástica de Moris

Moris dijo...

Muchisimasss gracias a tod@s!!!!!!
Esto ha querido ser un pequeño homenaje y una difusión de la vida del santo, que por cierto es tocayo, jajajajaja!!!!!