Mañana 22 de diciembre sobre las 21 horas saldrá la procesión anual de Nuestra Señora del Rocío, de la Hermandad de Sevilla. Lo hará de su sede temporal, la Parroquia de San Isidoro, al encontrarse el Templo del Divino Salvador en obras de restauración. El acto viene a culminar el Solemne Triduo que se ha venido celebrando en la citada Iglesia de la collación de la Costanilla en honor a la Titular y que ha presidido el bendito Simpecado.

La procesión se desarrollará por las calles de la feligresia, donde se iran concentrando distintos coros rocieros que cantarán alabanzas a la Blanca Paloma. Se puede hacer extraño oir estos cantos en plena Navidad, pero no deja de ser una cita para todo sevillano, rociero y cofrade. Precisamente por celebrarse este culto externo cada 22 de diciembre, la Sagrada Imagen es apodada cariñosamente en todos los foros capillil y cofrades como
La Lotera, ya que su salida coincide con el día del sorteo de Navidad. Seguro que Ella repartirá suerte y gracias para todos.
La última restauración que se le hizo a la Imágen tuvo lugar en el año 2002 de manos de Juan Manuel Miñarro López. En la mísma se descubrió en su espalda el nombre del imaginero onubense, nacido en Higuera de la Sierra, Sebastián Santos Rojas. A pesar de ello también hay otras fuentes, como la que atribuye su hechura al escultor sevillano Antonio Castillo Lastrucci.
La Imagen, una de las mejores copias contemporáneas de la Virgen del Rocío de Almonte, fue una donación de José Anastasio Martín y Antonio Leyva, grandes devotos de la Virgen del Rocío, al entonces párroco de El Salvador, D. Juan Luis de Cózar y Lázaro, quien con posterioridad la donó en 1927 a la Parroquia. Al ser fundada en 1934 la Hermandad del Rocío de Sevilla empezó a recibir culto en la mísma.
Durante muchos años, y tras la Misa de Romeros, la Imagen era portada en la carreta del Simpecado de Sevilla, desde la Iglesia del Salvador, hasta la Iglesia del vecino pueblo de San Juan de Aznalfarache, donde quedaba depositada hasta la vuelta del camino. El simpecado era llevado mientras a caballo. A la vuelta, volvía a ser colocada en la carreta y así hasta su entrada en El Salvador.
Fotografías: Alberto Ramírez