13 marzo 2008

CONFESIONES DE COFRADE I

Todo el que me conoce sabe que mi hermandad es Monte-Sión y que me rindo ante la imagen de la Virgen del Rosario, mi mariana devoción. Pero ello no quita para que un cofrade hartible como yo sienta especial veneración y admiración hacia dos dolorosas y dos cofradias.

En esta Sevilla dual parece que se es de la Macarena o de la Esperanza de Triana. Por los medios de comunicación no hay más virgenes que se suban a los pasos, ni ninguna copa las primeras planas de sus noticias como lo hacen estas dos Esperanzas, que , por otro lado, tienen un gran merito devocional y artístico más allá de nuestras fronteras. Pero son dos imágenes las que desde hace muchos años captan mi atención. Una, y voy por orden de día, es la Virgen de las Aguas del Museo, obra de Cristobal Ramos. Para mí no hay Lunes Santo sin el regreso de su palio por esa Calle Alfonso XII oscurecida y alumbrada por su candelería. Su mirada y la forma de atabiarla la hacen singular y extraordinaria, sin necesidad de inspirarse en ningún azulejo ni imagen en sepia.

Del lunes me voy al Jueves Santo. Virgen de la Victoria y palio de cajón. Me es imposible verla en la calle, por eso no me pierdo su besamanos. La cercanía a esta imagen se fraguó en mis años de universidad, cuando algunos compañeros cofrades me decían "montesino". Uno de ellos era prioste de Las Cigarreras, y en una mañana de pocas clases me invitó a ir a su hermandad. Despues de pasar por la capilla y el almacén me condujo a la sala de cabildos. Allí se encontraba la Virgen de la Victoria, desprendida de manto y corona, aguardando la tarde para ser vestida para sus cultos. A mi altura comprobe esa mirada y ese caer de parpados que me atrapó para siempre. No había luz, solo los rayos de sol que traspasaban la persiana para reflejar ese rostro tan sublime. Hace unos años que ha rescatado la forma clásica de vestir de esta dolorosa de bella advocación, pero pocos se hacen eco de ello, porque será que está plasmada en ningún azulejo.
Estas tres imagenes son muy distintas y muy iguales. Gozan de esa unción sagrada, de la que adolecen algunas de nueva creación, además de estar insertas en la estética barroca, que no neo-barroca. Sus ojos y sus miradas encierran todo un mundo, son el secreto de tanta devoción, fervor y veneración. Son virgenes, como dijo Antonio Burgos en su pregón refiriendose a los días grandes de la Semana Santa, de arte mayor.
Fotografías: Raúl Ramirez (Virgen de las Aguas), Roberto Villarrica (Virgen de la Victoria) y Rafaes (Virgen del Rosario).

7 comentarios:

La gata Roma dijo...

Yo soy un poco como tú, como en esa dualidad hay muchos yo suelo tirar para otros lados... Me ha gustado mucho, sobre todo la Virgen de la Victoria, y que buena la restauración de esta dolorosa...
Besos

Reme dijo...

yo la devoción la tenco por mis 2 virgenes Socorro y Rocío...

Glauca dijo...

Que razón tienes cuando dices: ...parece que se es de la Macarena o de la Esperanza de Triana..

Cuando vives fuera, y sabes que eres de Seville(Spain) te hacen esa misma pregunta y tu respondes que de ninguna de las Dos Magnificas Dolorosas, que tu devoción, tu Señora es ...

Entonces la gente te mira extrañada y algunos incluso se atreven a dicerte :"¿Cual?..., me lo puedes repetir".

Esto me ha pasado a mi muchas veces.

Mer dijo...

Cierto lo que dices.Como en el fútbol, fuera de Madrid y Barcelona no hay nada más en los medios.Bonito tríptico de virgenes barrocas.
Besos y buena estación.

Moe de Triana dijo...

Moris miarma mú buenas, no es la primera vez que me asomo por tu bló, pero si la primera que escribo.

Mú cierto eso que dices miarma, de que se le da excesivo protagonismo a las dos Esperanzas, y mira que soy de una de ellas, pero admito que se le da demasiada bola mediática a cualquier cosilla que hagan.


Coincido contigo en lo que dices acerca de la Virgen de las Aguas, mira miarma, una de las cosas que más me gusta hacer el Lunes Santo al rato de cerrá la tasquita, es tirar pa la placita del Museo para ver a su palio discurrir al son de la marcha que lleva su mismo nombre entre la oscuridad y el silencio de los que allí nos reunimos...

¡¡Pa ponerle un marco a esa estampa miarma!!

¡Un saludasso moris!

el aguaó dijo...

Hay ocasiones en que las joyas pasan desapercibidas. Estoy totalmente de acuerdo en las dos Dolorosas que, aparte de la tuya, te encandilan.

La Virgen de las Aguas del Museo posee una sutileza exquisita. Ser la última del día, le pasa factura. Es una bella forma de disfrutar de diadema bajo palio.

La Virgen de la Victoria de Las Cigarreras tiene una mirada que enamora. Una cara que encandila. Y, como bien dices, también pasa desapercibida.

Siempre he dicho que mi Virgen, María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, queda eclipsada por el escalofrío que te deja El Hijo de Dios hecho Arte, pero cuando te quedas a contemplarla... cuando la esperas llegar con la delicadeza y finura de su palio, te das cuenta de algo. Te das cuenta de su mirada. De su bello rostro. Y es entonces cuando Ella te atrapa. En su Besamanos, es el mejor momento para darse cuenta de la gran fuerza que posee. Y para mí, ése es el secreto. La gran fuerza que tiene. Un gran poder de atracción. Belleza y sutileza. Y esa mirada...

Amigo Moris, no te quepa duda que me acordaré de ti. No te quepa duda, amigo, de que cuando Dios vuelva a Orar en el Huerto de la calle Feria y salga por Sevilla, me acordaré de ti. Al igual que cuando contemple a Su Madre del Rosario. Espero que pases una Feliz Semana Santa y Feliz Estación de Penitencia.

Un fortísimo abrazo.

Cabezota sin remedio, corazón enorme dijo...

Es que a mí la Virgen de las Aguas me puede. Como le comentaba a un amigo el Lunes Santo: "de este paso me gustan hasta los costaleros". Me encanta el palio, el tocado de la Virgen, el manto sin bordar. Todo es una maravilla. La vi a la salida de la catedral con Virgen de las Aguas y Cristo en la Alcazaba, pa morirse.

De la Virgen de la Victoria guardo una estampa que me regaló un costalero cuando me vio un Jueves Santo en silla de ruedas. Desde ese momento no ha habido Jueves Santo que no haya ido a verla. Yo soy de esas fidelidades.

Pero sobre todo soy de mis Dolores y Misericordia, mi Reina De Molviedro. Ella y su palio siempre me pueden.