










Con esta fotografía he sido premiado con el tercer accesit de la IV edición del concurso de fotografía cofrade de la revista Más Pasión 7, de El Correo de Andalucía.la almáciga de la luz,
el relámpago andaluz
donde el azul se recrea.
Digo que cuando pasea,
todo a su paso se aclara.
Digo que el día se para
para copiarle su huella.
Digo que la llamo a ella
y la Luz vuelve la cara.
lo que ninguna otra tiene.
Digo que si alguna viene
a compararse, que venga.
Que aunque el mundo le sostenga
pulso de gloria, ella calla.
Digo que aunque no la ensaya,
la gloria le viene al pelo.
Digo que se prueba un cielo
y siempre es el de su talla.
den la hermosura perfecta.
Digo que es la predilecta
del cristal de los espejos.
De cerca, como de lejos,
¡qué gloria reconocerte!
No quiero tener más suerte
que el aire que te respiro,
muchacha, porque te miro
y no me canso de verte.
¡Levántate, muchacha; abre la ventana; asómate... Echa a andar...
Goza el cielo que se agacha
para tenerte más cerca;
goza la luz que te cerca
para tu gloria, muchacha.
Dios en persona despacha
marzo -¿quién da más aquí?
Tengo que llegar allí
donde tu nombre es mi abrigo,
que la gloria que te digo
yo no la entiendo sin ti.
¡Sal, muchacha, sal y mira...! Se llama Primavera y viene preguntando por ti...
Hay una niña encendida
esperándote a la puerta;
más te vale estar despierta
al darle la bienvenida.
Porque viene convencida
de que la luz que le brilla
se originó en la semilla
que en tu vientre se criara.
Además..., tiene en su cara
tu misma cara, Sevilla.



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De lejos se divisaba el coche con el morro clavado en el lodo. Algunos curiosos reboloteaban alrededor de la escena mientras Jonathan, un joven rumano, intentaba meterle calzos a las ruedas para poder sacar su vehículo. Lo más impactante de la escena era ver a este chaval del este descalzo y arremangado, pero sereno. Un matrimonio, espectador de los hechos, resultó ser culpable indirecto. Al parecrer se había quedado atascado en los arenales anegados por querer sacar a esta pareja. "Nos quejamos muchos de ellos y al final fíjate la criatura. Por ayudarnos se ha quedao atrapado él", decía el hombre. Afortunadamente, y son cosas del Rocío, apareció un 4x4, 16, con una jauría de caballos de pura sangre en su motor, sacandolo a la primera, sin necesidad de meter la segunda.