
Para los más optimistas, en cambio, el 2008 lo recordaran por los éxitos cosechados en las Olimpiadas de Pekín o con la imágen que dió la vuelta al mundo, Casillas alzando la Eurocopa. Y es que España al fín ganó un título en el deporte nacional.
2008, un año redondo, como sus formas. Así es como quiero recordarlo. El año de las costaleras en mi hermandad de Monte-Sión. El que salí en la portada de la prensa por la restauración del Crucificado de la Salud. El de una Semana Santa fría y lluviosa, y un Jueves Santo en el que, contrapronosticos, el Barrio de la Feria se echó a la calle con su Virgen del Rosario. Pero, si con algo me quedo de esa semana es con el Domingo de Ramos, el Puente de Triana, la Estrella y los abrazos que buscan refugio de tanto camino. Fue la Semana de Pasión el punto de inflexión en mis dias y en mis noches. Todo a partir de ese mes de marzo comenzó a cambiar.
Con abril vino el vertigo, la inseguridad, el renacimiento de sentimientos dormidos y de los que un día llegué a sentir vergüenza, ........como dicen, la primavera que todo lo altera. Una Feria de Abril de desconcierto, de carreras en una noche lluviosa buscando soportales y una rosa roja desprendida del pelo de una guapa flamenca.
Un año de música. Los conciertos de Vanessa Martín, el del admirado Manolo García en Gibraleón, pero sobre todo, el espectacular montaje multimedia de Madonna en el Olimpico de Sevilla.
